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Poesía

En la Tierra como en el Cielo

Marianela Tiranti Gattino · 4 min de lectura

En la Tierra como en el Cielo
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Un acto de fe

Soy

una semilla

en potencia



Soy

la flor

de un fruto



Soy

las noches

que lloro

porque siento

impotencia



Soy

cada una

de mis dolencias

hasta que se liberan



Soy

el canto sagrado

de mis ancestras

Vivo

en la luz y el sonido



de cada célula

cuando se alimenta



Grito

cada una de las tristezas

de la Tierra



En un acto de fe

digo

Vamos, estoy dispuesta

soy muy valiente por estar acá

ya estoy completa



Vegetal

Conectada con la vida vegetal

aprendiendo a recibir

a dejar que la luz pase

por cada célula



En cada brote nuevo

un pequeño mundo

se hace camino



Afirmándome

para seguir creciendo



Sabiendo que

cada día

sostengo mejor

ésta que soy



Vínculo raíz

Las personas

que me gustan

se encuentran

conmigo

como raíz.



Se enlazan

energéticamente

en el subsuelo,

bajo la tierra,

y suben,

hacia lo alto,

sostenidas

sobre base firme

que siempre

se debe regar

para subsistir.



Yo no las busco,

ellas se encuentran

en lo profundo

de mi latir.



Yo quiero ser parte

de un vínculo raíz,

prolongarme

y saber

que no voy

a morirme

si eso pide

un trasplante

o algo así.



Seguir,

arraigar,

nutrir,

los hilos

se prenden

y toman coraje

sobre el abono

para vivir.



Materia viva

Somos

de un mismo árbol.

Estamos hechos

de la misma materia.

En proceso

de maduración,

me sostengo

y floto,

esperando

la recolección

cuidadosa

de todas

las propiedades

que habitan

este fruto.

Si caemos,

caemos juntos.

No nos estrellamos

contra el piso,

no nos aplastamos.

Pendulamos

hasta el instante

en que una mano

bondadosa

nos saca

de ese lugar

en el que

ya no cabemos,

y nos pone

en el preciso

sitio

donde somos transformados

en algo más

que nosotros

mismos:

nos convertimos

en otra cosa,

prolongamos

nuestra existencia.

Toda materia viva

que nos hace

y nos sostiene

se funda

y arraiga

en su sentido

compartido.

Ese ser

es incorporado

a los tejidos

celulares

del todo.

Dejamos atrás

al individuo,

somos

de un mismo árbol,

que nos hace pensar

en la ontología

de la cosa,

que nos hace actuar

a ritmo con lo divino,

siendo nutrientes

orgánicos

para el funcionamiento

del mundo.



Juntos

A tu lado,

crezco.

Ni atrás,

ni adelante,

juntos.

A tu lado,

me expando,

siento que

veo

la luz

que nos guía

como

hacedores

de un camino

del mundo.

A tu lado,

abro mi mano

y extiendo

las caricias

para todo

aquello

que va a

acontecer.

Somos

los elegidos

para inventar

nuevas palabras,

para soñar

nuevas lenguas

y lenguajeos,

para leernos

el alma,

para criar

otra fe,

y seguir,

así,

andando

los dos,

juntos.



Siempre hemos sido parte del juntos

Siempre hemos sido parte del juntos

con diferentes formas

y en diferentes cuerpos

Diversamente nombrados

todo confluye en el mismo punto

Siempre hemos sido parte del juntos

aunque no se sepa

o no nos interese

saber

con una línea divisora

quién es el vos

y quién el yo

en este Todo

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